La Gran Barrera de Coral de Australia vuelve a mostrar una notable capacidad de recuperación tras varios episodios de blanqueamiento y mortalidad coralina. Los últimos datos apuntan a una evolución positiva en buena parte del arrecife, aunque los científicos mantienen la cautela ante las amenazas a largo plazo.
Un análisis de los datos del Instituto Australiano de Ciencias Marinas (AIMS) señala que la cobertura de coral de los últimos cinco años se encuentra en niveles excepcionalmente altos dentro de la serie histórica. Las nuevas mediciones muestran aumentos en las zonas norte y central, mientras que la región sur permanece prácticamente estable.
Un arrecife que ha resistido varios episodios de blanqueamiento
La evolución reciente resulta especialmente llamativa porque la Gran Barrera ha sufrido varios episodios de blanqueamiento masivo durante la última década. De hecho, AIMS registró en 2025 el sexto episodio desde 2016, aunque con una extensión menor que el ocurrido en 2024.
El arrecife también experimentó en 2024 una importante pérdida de coral. Según AIMS, entre 2024 y 2025 la cobertura cayó un 25% en la zona norte y un 14% en la central. En la región sur, el descenso alcanzó el 30%, el mayor registrado desde que comenzaron las mediciones en esa zona.
Sin embargo, los nuevos datos muestran que la recuperación puede producirse con rapidez cuando las condiciones ambientales son favorables. Las lluvias monzónicas y unas temperaturas más moderadas ayudaron a reducir el estrés térmico durante el último periodo analizado.
De los anuncios de desaparición a los datos actuales
Esta evolución contrasta con algunos titulares publicados durante las últimas décadas sobre el futuro del arrecife. En 2014, The Guardian llegó a publicar un artículo titulado «The Great Barrier Reef: an obituary», en el que advertía de una situación crítica para este ecosistema.
El debate no se limita a los medios. Durante años, organizaciones ecologistas y científicos han advertido de que el aumento de la temperatura del océano puede provocar episodios de blanqueamiento cada vez más frecuentes y perjudicar la recuperación del coral.
Por eso, los datos actuales no significan que la Gran Barrera haya dejado de estar amenazada. La propia AIMS advierte de que el cambio climático, el calentamiento del océano, los ciclones y las estrellas de mar corona de espinas siguen ejerciendo presión sobre el ecosistema.
La principal conclusión de las mediciones recientes es, por tanto, que la situación del arrecife es más compleja que los pronósticos de desaparición. La Gran Barrera ha sufrido daños importantes, pero también ha demostrado una considerable capacidad de recuperación. Los científicos consideran que mantener esa capacidad dependerá de la evolución de las temperaturas marinas y de la gestión de las amenazas locales.



