Se le agota el tiempo a Emmanuel Macron para encontrar un nuevo primer ministro tras el colapso del gobierno de Sébastien Lecornu, quien dimitió el lunes apenas 14 horas después de constituir su gabinete.
El presidente fijó plazo hasta ayer por la noche para negociar con fuerzas políticas y nombrará un sustituto en las próximas 48 horas. «Abandonado por su propio pueblo», Macron busca desesperadamente salir del atolladero tras el tercer jefe de gobierno en un año.
El martes, Macron recibió separadamente al presidente del Senado Gérard Larcher y a la presidenta de la Asamblea Nacional Yaël Braun-Pivet, consultas que el artículo 12 de la Constitución prevé antes de proceder a la disolución parlamentaria, causando «un escalofrío en el panorama político francés».
Lecornu confirmó que las posibilidades de elecciones anticipadas han «retrocedido» y la mayoría parlamentaria se opone a la disolución, sugiriendo un gobierno tecnocrático cuyos miembros no tengan «ambiciones» presidenciales para 2027.
Macron busca un «acuerdo de mínimos entre fuerzas políticas para asegurar una apariencia de estabilidad» y aprobar presupuestos antes del 31 de diciembre.



