El fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, afronta un juicio histórico ante el Tribunal Supremo, acusado de un posible delito de revelación de secretos.
Por primera vez en la historia de la institución, el fiscal general del Estado, se sienta en el banquillo.
Se le atribuye haber filtrado, el 13 de marzo de 2024, un correo electrónico confidencial en el que confesaba el fraude tributario por el que estaba siendo investigado para intentar llegar a un acuerdo con el Ministerio Público.
El jefe de la Fiscalía afronta el juicio después de haber superado varias peticiones de dimisión por estar imputado, procesado y por la reciente decisión del magistrado Ángel Hurtado de abrir el juicio en su contra.
La acusación pide para García Ortiz entre cuatro y seis años de prisión. Y es que a pesar del proceso judicial, el Gobierno ha decidido mantenerlo en el cargo, y el Supremo no ha ordenado su suspensión cautelar.
Fuentes de la Fiscalía, aseguran que García Ortiz tiene previsto asistir a todas las sesiones de la vista oral, y que no parece dispuesto a negarse a que se emita el juicio en directo.
Hoy declaran cuatro subordinados
El juicio arranca hoy a las 10:00 horas en el Tribunal Supremo, en medio de gran expectación. Por la Sala de lo Penal, integrada por siete magistrados, pasarán unos cuarenta testigos durante seis jornadas en doble sesión.
El primero en declarar será Julián Salto Torres, fiscal de delitos económicos de Madrid, quien investigó las presuntas irregularidades fiscales de González Amador y recibió el correo supuestamente filtrado. Le seguirá Pilar Rodríguez, fiscal jefa provincial, inicialmente imputada y después exonerada, que aseguró que “decenas de personas” pudieron acceder al correo y que ella “solo cumplía instrucciones”.
A continuación testificará Almudena Lastra, fiscal superior de Madrid, quien declaró en su día que creía que la filtración procedía de la Fiscalía y llegó a preguntar a García Ortiz: “¿Lo has filtrado tú?”. También comparecerá el teniente fiscal de la Secretaría Técnica, considerado su mano derecha, que negó cualquier participación pese a que el juez le atribuye un “papel relevante” en la cadena de comunicaciones.



