Actualizamos la información, a esta hora de la mañana, hablándoles de cómo desde el PSOE se quiso controlar el escándalo de corrupción con un velo de silencio orquestado desde las más altas esferas del partido. Según publica El Español, Santos Cerdán, entonces secretario de Organización del PSOE, impulsó un pacto con Koldo García para evitar que el caso de corrupción afectara estructuralmente al partido socialista y amenazara la permanencia de Sánchez en el poder.
Para ello, Cerdán designó a Leire Díez como intermediaria y encargada de controlar la defensa del ex asesor de Ábalos, imponiéndole directamente el fichaje del abogado Ismael Oliver vinculado a las cloacas del PSOE. Esta imposición evidencia que las defensas estaban coordinadas desde Ferraz para garantizar una estrategia común de silencio.
Durante varios meses, Leire Díez «la fontanera de Ferraz» negoció también con otros implicados en la trama, como el comandante de la Guardia Civil Rubén Villalba, ofreciendo incluso asumir todos los costes legales si aceptaban abogados vinculados a Ferraz y coordinaban sus declaraciones. Esta práctica constituye potencial obstrucción a la justicia.
Cerdán pretendía blindar al PSOE
El objetivo último era blindar al PSOE como organización frente a la investigación del Supremo sobre José Luis Ábalos, evitando que los imputados declararan libremente y pudieran señalar responsabilidades políticas superiores que alcanzaran a la dirección del partido o incluso a Moncloa.
El acuerdo se rompió definitivamente en junio tras conocerse grabaciones en las que Koldo, Ábalos y Cerdán aparecían repartiendo supuestas comisiones millonarias, lo que provocó la dimisión forzada de Cerdán y el ingreso en prisión provisional del exsecretario de Organización por orden del juez ante el riesgo de fuga y destrucción de pruebas.
Tras esto, Koldo ya ha podido cambiar de abogado recuperando su libertad de defensa, mientras que José Luis Ábalos también ha declarado públicamente que ya no confía en su letrado impuesto desde Ferraz.



