Al menos 612 personas han sido ejecutadas en Irán en la primera mitad de 2025, más del doble que en el mismo período del año anterior, según datos de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. La cifra refleja una tendencia alarmante que, según el alto comisionado Volker Türk, exige una “moratoria inmediata” sobre el uso de la pena de muerte.
En un comunicado, Türk advirtió que al menos 48 personas permanecen actualmente en el corredor de la muerte, de las cuales 12 estarían en riesgo inminente de ejecución.
Muchas de estas condenas, según la ONU, fueron dictadas tras juicios a puerta cerrada y sin garantías de debido proceso. Más del 40% de las ejecuciones están relacionadas con delitos de drogas, mientras que otras se basan en cargos imprecisos como “enemistad contra Dios” o “corrupción en la tierra”, utilizados con frecuencia por las autoridades iraníes para reprimir la disidencia.



