Karol Nawrocki juró como nuevo presidente de Polonia en la Asamblea Nacional, con un discurso firme, patriótico y contrario al consenso globalista. Su investidura marca el inicio de una etapa centrada en la defensa de la soberanía nacional frente a las presiones de Bruselas.
Con 42 años, Nawrocki es un político independiente respaldado por el partido Ley y Justicia (PiS). Ganó la segunda vuelta de las presidenciales con un ajustado 50,89 % frente al liberal Rafal Trzaskowski, en una elección que muchos interpretan como un cambio de ciclo en Europa Central.
En su intervención, prometió “derribar los muros que separan a los polacos” y construir “una sola Polonia”, en alusión a la fractura ideológica del país. También reafirmó su lema de campaña: “Polonia primero, los polacos primero”, subrayando que los beneficios sociales y servicios públicos deben priorizar a los ciudadanos nacionales ante el creciente malestar por la presión migratoria.



