Ceuta afronta una nueva crisis migratoria después de que más de 1.000 inmigrantes hayan accedido a la ciudad autónoma en apenas una semana, según los datos de la Delegación del Gobierno. Las fuerzas de seguridad alertan de una presión «extraordinaria» sobre la frontera sur y aseguran que la situación recuerda a la vivida en mayo de 2021.
El incremento de las llegadas coincide con la aplicación de una sentencia del Tribunal Supremo que impide las devoluciones inmediatas en el mar, un cambio que, según fuentes policiales, estaría generando un aumento de los intentos de entrada. Algunos inmigrantes llegados a Ceuta aseguran conocer la resolución judicial y creen que no serán retornados de forma inmediata.
El CETI supera su capacidad y los menores tutelados se disparan
La llegada constante de personas ha provocado una fuerte presión sobre los centros de acogida. El Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) ya supera las 800 plazas ocupadas, mientras varios centenares permanecen en el exterior a la espera de atención.
La situación también afecta al sistema de protección de menores. Ceuta tutela actualmente a 472 menas, frente a los 210 registrados a mediados de julio. Este incremento ha obligado a reabrir una nave en la zona del Tarajal para ampliar la capacidad de acogida.
Las organizaciones profesionales de la Guardia Civil y los sindicatos de la Policía Nacional reclaman más medios humanos y materiales para afrontar el aumento de entradas. Los agentes advierten de que el volumen de llegadas podría superar la crisis migratoria de mayo de 2021, cuando miles de personas accedieron a la ciudad en pocos días.
Abascal acusa al Gobierno de agravar la crisis migratoria en Ceuta
La situación ha provocado también una reacción política por parte de Vox. Su presidente, Santiago Abascal, ha denunciado la situación en la frontera de Ceuta y ha acusado al Gobierno central y al Ejecutivo autonómico de no estar adoptando medidas suficientes para frenar el aumento de las entradas.
Abascal ha insistido en que el incremento de llegadas responde a un supuesto «efecto llamada» y ha vinculado la situación con las políticas migratorias del Ejecutivo. El líder de Vox ha reclamado un cambio de estrategia para reforzar el control de la frontera y evitar, según sus palabras, una mayor presión sobre los servicios de acogida de la ciudad autónoma.
La frontera de Ceuta vive una de sus mayores emergencias inmigratorias y ni Sánchez ni el jefe local del PP, aliado del partido islamista, tienen ninguna intención de poner remedio.
— Santiago Abascal 🇪🇸 (@Santi_ABASCAL) July 28, 2026
El efecto llamada existe y se ha multiplicado con la regularización masiva. https://t.co/12svfz27EQ
Marruecos intercepta cientos de personas, pero decenas llegan cada día

Aunque Marruecos mantiene la colaboración en el control marítimo y sus fuerzas interceptan cada día entre 150 y 200 personas antes de que alcancen aguas españolas, decenas consiguen completar la travesía hasta Ceuta.
La Guardia Civil rescata a muchos de ellos en el mar, mientras otros llegan por sus propios medios a distintos puntos del litoral. Una vez en la ciudad, algunos permanecen en las calles mientras esperan la atención de las autoridades.
Las fuerzas de seguridad alertan de un posible «efecto llamada»
Los agentes sostienen que el flujo constante de llegadas está provocando un “efecto llamada” en la frontera sur. Según fuentes policiales, cada noche se concentran en la zona marroquí de Castillejos personas procedentes de distintos puntos del país, además de ciudadanos argelinos que esperan una oportunidad para cruzar a nado.
La Guardia Civil también muestra su preocupación por la llegada de agosto. Los episodios de niebla pueden dificultar la vigilancia marítima y reducir la actividad de las embarcaciones marroquíes, un escenario que podría facilitar nuevas entradas por vía marítima.
Mientras tanto, la Policía Nacional continúa recibiendo a los inmigrantes trasladados desde distintos puntos de la costa y la Guardia Civil mantiene los rescates en aguas próximas a Ceuta. Los cuerpos de seguridad advierten de que la situación resulta cada vez más difícil de gestionar y reclaman una respuesta urgente para contener la presión migratoria.



