Marruecos ha puesto en marcha una ofensiva diplomática para lograr que la final del Mundial de 2030 se dispute en Casablanca y no en España.
La estrategia, impulsada por el rey Mohamed VI, se está desarrollando en Estados Unidos a través del embajador marroquí y del presidente de la Federación de Fútbol de Marruecos, con el objetivo de reunir los apoyos necesarios de cara a la votación prevista para finales de 2026.
En la Federación Española de Fútbol, donde se daba por hecho que la final se jugaría en Madrid con Barcelona como alternativa, crece la preocupación. Según estas informaciones, Rabat ya habría recabado el respaldo del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y defiende que el nuevo estadio de Casablanca, aún en construcción, convertiría la final en la más rentable de la historia del fútbol, con unos ingresos estimados 150 millones de euros superiores a los de Madrid.



