Les seguimos hablando de Estados Unidos porque el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, ha anunciado que Estados Unidos votará en contra del impuesto global al carbono que la ONU pretende aprobar a través de la Organización Marítima Internacional, una de sus agencias.
Según explicó, esta medida que impondría un cobro por cada tonelada de CO₂ emitida por los barcos por encima de ciertos límites tendría un impacto negativo en la economía estadounidense, al encarecer la energía, los alimentos y los combustibles.
Marco Rubio defendió que Washington actuará “en defensa de la soberanía nacional” y llamó a otras naciones a unirse a su postura, en línea con el enfoque del presidente Donald Trump.
Este nuevo impuesto, que según estimaciones podría recaudar entre 10.000 y 12.000 millones de dólares anuales, prevé tarifas de 100 a 380 dólares por tonelada de carbono emitido a la atmósfera, dependiendo del nivel de contaminación que emita y del tipo de transporte marítimo.



