Bruselas se encamina hacia un nuevo récord de violencia armada. La capital belga registró 57 tiroteos durante los primeros siete meses de 2026, según las cifras de la Policía Federal. Los ataques dejaron al menos dos muertos y 21 heridos hasta finales de julio.
La mayoría de estos episodios están relacionados con disputas entre redes dedicadas al narcotráfico. Según la información publicada, muchas de las organizaciones implicadas reclutan a miembros de comunidades inmigrantes. Si el ritmo actual se mantiene, Bruselas podría superar los 101 tiroteos contabilizados durante todo 2025.
La situación ha obligado al Gobierno belga a reforzar la seguridad. Desde abril, militares patrullan junto a la Policía las estaciones de metro y tren de la capital. Sin embargo, el despliegue no ha conseguido frenar por completo los ataques.
Solo durante el último fin de semana se registraron al menos cuatro episodios con armas de fuego. El más reciente tuvo lugar la madrugada del lunes 24 de agosto en Saint-Gilles, donde una persona resultó herida. La Policía detuvo poco después a dos sospechosos cerca del lugar de los hechos.
Una antigua comisaría, atacada a tiros

Otro de los episodios más llamativos ocurrió el viernes por la noche en Anderlecht. Dos hombres armados dispararon contra una antigua comisaría situada en la calle Démosthène. El edificio recibió varios impactos, aunque no hubo heridos. Los atacantes huyeron presuntamente en un patinete eléctrico.
También se registraron otros incidentes en Saint-Gilles durante el fin de semana. Un hombre resultó herido en otro tiroteo, mientras que una bala impactó contra la ventana de un apartamento situado cerca de Porte de Hal.
Los dos tiroteos mortales contabilizados hasta julio tuvieron lugar en Saint-Josse-ten-Noode, en enero, y Molenbeek-Saint-Jean, en julio. Ambos estarían relacionados con enfrentamientos por el control del tráfico de drogas.
Bruselas prepara nuevas medidas contra las bandas
El ministro presidente de Bruselas, Boris Dilliès, ha asegurado que el crimen organizado no se apoderará de la ciudad. Entre las medidas anunciadas figura el nombramiento de un comisionado antidrogas a partir de septiembre.
Las autoridades también preparan restricciones al uso de patinetes eléctricos, utilizados con frecuencia por los delincuentes para desplazarse hasta sus objetivos y escapar rápidamente después de los ataques.
Por ahora, ni el refuerzo policial ni el despliegue militar han conseguido frenar la violencia. Los tiroteos continúan sucediéndose en distintos barrios mientras las autoridades tratan de combatir a las redes vinculadas al narcotráfico.
La situación resulta especialmente preocupante por producirse en Bruselas, capital política de la Unión Europea y sede de sus principales instituciones. El aumento de la violencia armada supone uno de los principales problemas de seguridad para la ciudad y ha obligado a las autoridades a buscar nuevas medidas para contener a las organizaciones criminales.



