La dimisión de Keir Starmer ha dado paso a una nueva etapa política en el Reino Unido con la llegada de Andy Burnham como primer ministro. El hasta ahora alcalde de Manchester asumió el cargo tras recibir el encargo del rey Carlos III de formar Gobierno y prometió impulsar los mayores cambios políticos y económicos de los últimos 40 años.
En su primer discurso desde Downing Street, Burnham anunció un nuevo modelo político y económico para el país. Entre sus principales objetivos figuran la descentralización del poder, la reindustrialización, la ampliación de la vivienda pública y una reforma del sistema educativo. Además, adelantó que en 2026 presentará un plan de diez años para marcar el futuro del Reino Unido.
El nuevo líder laborista aseguró que su prioridad será recuperar la estabilidad política y económica, además de combatir el problema de las personas sin hogar. También defendió una mayor colaboración entre administraciones y criticó las políticas de centralización y desindustrialización aplicadas desde la década de 1980.
En política exterior, Burnham reafirmó el compromiso del Reino Unido con la defensa y la seguridad durante una conversación telefónica con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Además, invitó al mandatario estadounidense a visitar la ciudad de Manchester.
Burnham sustituye a Starmer después de que este dimitiera por la pérdida de apoyo dentro del Partido Laborista y los malos resultados electorales. Su principal reto será reactivar la economía británica en un contexto de bajo crecimiento e inflación elevada, además de recuperar la confianza de los ciudadanos en el Gobierno.



